(El Capitolio) -  La senadora Wandy Soto Tolentino presentó el Proyecto del Senado 1070, una medida que propone enmendar el Código Penal de Puerto Rico, con el fin de incluir como modalidad de amenaza penal la intimidación en causar daño o maltrato a un animal de compañía o mascota con el propósito de coaccionar, intimidar o causar daño emocional a una persona de edad avanzada.

La exposición de motivos del proyecto destaca que el abuso contra personas de la tercera edad no solo se limita a agresiones físicas directas, sino que incluye el abuso emocional, la amenaza, el fraude, el robo y otras conductas que, aun sin contacto físico, pueden causar daño significativo a la salud mental, estabilidad emocional y bienestar general de esta población.

En ese contexto, la medida señala que resulta cada vez más evidente que el maltrato o amenaza de daño dirigido a un animal de compañía constituye, en muchos casos, un medio efectivo de abuso emocional contra personas de edad avanzada. Para una proporción significativa de adultos mayores, las mascotas representan una fuente esencial de compañía, apoyo emocional y estabilidad afectiva, especialmente en escenarios de aislamiento social o pérdida de familiares.

“El vínculo entre una persona de la tercera edad y su mascota es uno profundamente emocional. Y cuando alguien amenaza con hacerle daño a esa mascota, está utilizando el miedo y el apego como un instrumento de control psicológico. Eso también es maltrato y debe tener consecuencias penales claras. Con esta medida continuamos reafirmando nuestro compromiso con la protección integral de los adultos mayores y fortaleciendo las herramientas del sistema de justicia para atender modalidades de maltrato emocional que afectan la dignidad, seguridad y bienestar de las personas de la tercera edad”, expresó la senadora Soto Tolentino.

Actualmente, el ordenamiento penal vigente no recoge de forma expresa esta modalidad de abuso y genera una laguna normativa que puede limitar la capacidad del Estado para responder de manera efectiva cuando el daño o la amenaza contra una mascota se utiliza como instrumento de intimidación o control psicológico.

El Proyecto del Senado 1070 no crea un delito nuevo ni altera la estructura esencial del tipo penal existente, sino que robustece su alcance para reconocer expresamente que el maltrato o amenaza de daño a un animal de compañía o mascota con el propósito o el efecto de intimidar, coaccionar, ejercer control psicológico o causar daño emocional a una persona de edad avanzada, constituirá una modalidad de abuso emocional penalmente relevante.